Recuerdo cuando era pequeño que parte de mis aventuras era ir al supermercado con mis padres. Primero, porque tenia la oportunidad de darme un paseo gratis en los carritos del super (eso era si mi hermano menor no me lo ganaba) y segundo porque sabía que tenía la oportunidad de convencer a mi mamá para que me comprara algo que llamara mi atención (claro, ¡eso era si tenía suerte!) Mientras paseaba en el super recuerdo los gigantes anuncios coloridos que decían ¡Oferta del día! o los anuncios inesperados de remate que sonaban por las bocinas del supermercado y que en esos momentos el lugar se convertía en carrera olímpica de 50 metros.
Hoy la Iglesia, en esta Cuaresma pone en oferta algo que no se compra o se vende sino que se adquiere gratuitamente. Anuncia de manera más sonante y profunda el mensaje de arrepentimiento y conversión de nuestras vidas.
En el evangelio, escuchamos esta llamada del Señor al arrepentimiento y conversión. Muchos lo podemos tomar de manera negativa, pero al contrario, en realidad esta llamada es una llamada de amor. Asi como un buen padre o madre que por amor advierte y aconseja a sus hijos de ciertos peligros, también la llamada del Jesús al arrepentimiento y conversión brota y surge del amor que El nos tiene.
Cuantas personas cargan en sus vidas cosas que los están destruyendo espiritualmente. El odio, la tristeza, el rencor, la falta de capacidad de perdonarse a uno mismo y a otras personas, vicios y adicciones, etc. les impiden muchas veces acercarse a Dios y expermientar su misericordia. Hay personas que se desaniman porque piensan que no tienen perdón de Dios. Y si tú eres una de ellas, recuerda las palabras de Jesús cuando dice: “Yo no he venido por los justos, sino por los pecadores”
Esta es la gran noticia, el anuncio de oferta gratuita que Dios quiere que aceptemos en nuestros corazones: ¡Todos tenemos salvación! ¡Dios nos ama! ¡Dios nos perdona! ¡Dios es misericordioso! Esto es lo que se anuncia en los lugares más profundos de nuestros corazones y la pregunta es: ¿vamos a quedarnos inmóviles al oir la oferta de Dios en esta cuaresma, o vamos a salir corriendo a abrazar y a hacer nuestra la oferta de la reconciliacion y el amor que Dios nos ofrece?
La persona que tiene amor, es una persona que da frutos en el amor. Hoy la llamada de Jesus al arrepentimiento y a la conversión se conecta con una invitación a trabajar todos los dias de nuestra vida por producir frutos en el amor. Y el amor recordemos, según san Pablo es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no jacta de si mismo ni se engríe; es amable; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad.
En esta cuaresma no necesitamos cupones de descuento ni hacer filas largas (al menos que sean las del confesionario) para poder recibir la oferta gratuita del amor de Dios que nos sana y nos ayuda a producir frutos en el Espíritu.
Les invito hacer el siguiente propósito para esta semana: Que pueda volver a Dios y a su Iglesia con un corazón arrepentido, y si necesito recibir el perdón de Dios en el sacramento de la Reconciliación, así lo haga. También preguntarnos, ¿qué frutos en el amor necesito producir en mi vida? ¿De qué manera voy a demostrar a mis semejantes el amor según San Pablo al cual Dios nos invita vivir?
La oferta es para tí. No tengas miedo.
Paz y Bien




